La Iglesia de Santa Madrona y la ebullición social de principios del XX

Por Blanca Brea

No es de extrañar que la Iglesia de Santa Madrona, ubicada en un barrio eminentemente obrero, comparta historia con el anarcosindicalismo. La Barcelona del primer tercio del siglo pasado fue escenario del constante enfrentamiento entre una clase obrera sometida a unas duras condiciones laborales y una burguesía que se resistía a perder sus privilegios respaldándose entre la Iglesia, el ejército y otras fuerzas del orden. Al pueblo no le quedó más remedio que organizarse, empleando el apoyo mutuo y la solidaridad.

Fachada Iglesia Santa Madrona, 1909

Semana Trágica

Todavía hoy son visibles los desperfectos causados en la entrada de la iglesia a consecuencia de los hechos de la llamada “Setmana Tràgica”, que incendiaron sus cimientos en julio de 1909. En aquel momento, la población obrera fue reclutada como reservista para la guerra colonial en Marruecos. Para su bolsillo, resultaba inaccesible el pago de la tasa que permitía la exención. Los reclutados fueron en su mayoría padres de familia en las que la única fuente de ingresos era su trabajo. Esto generó una protesta antibelicista que acabó desencadenando una revuelta espontánea por toda la ciudad. Junto con otras acciones, como el levantamiento de unas 500 barricadas, la quema de los conventos fue uno de los hechos más significativos de estos días. Barcelona recibió el nombre de “La Rosa de Foc”.

Colectivizaciones. 1936-39

Las organizaciones obreras, que consiguieron detener el levantamiento militar contra la República en Barcelona (1936), se hicieron con el control de la ciudad y como parte de un proceso revolucionario, confiscaron cientos de inmuebles, sobre todo los que pertenecían a la Iglesia y a las clases altas. La parroquia de Santa Madrona había sido ocupada por la Comisaría de Orden Público con el fin de que formase parte del nuevo proyecto educativo CENU (Consell de l’Escola Nova Unificada), racionalista y laico. Sin embargo, la agrupación de la madera lo impidió apoderándose del edificio, al considerar que en ese momento histórico estas naves tan amplias serían más útiles al servicio de la industria. Se instaló entonces el Consejo Económico de la Madera Socializada, dándole un triple uso al inmueble: garaje, taller de reparación de vehículos y almacén.


01Descabezamiento
Originariamente, la Iglesia de Tapioles contaba con un campanario de más de 50 metros de altura, que acababa en un remate puntiagudo coronado por una bola y una cruz. Ante la previsión de los primeros bombardeos sobre la ciudad, se decidió desmantelar la parte más alta del campanario.


La iniciativa colectivista apostó por una industria autosuficiente, sin importaciones y sin intermediarios, alcanzando un notable éxito productivo, organizativo y creativo.

No obstante, tal y como se desprende de los escritos del Sindicato de la Madera,  el proceso colectivizador recibió diversas presiones. En 1937 la Madera Socializada dirigió un escrito al Ministerio de la Gobernación de la República en el que denunciaba un registro y presencia policial en la exiglesia que duraría más de tres meses, en el que se levantó el suelo del inmueble bajo la sospecha de existencia de armamento.

En 1938 la Madera Socializada firmó una cesión temporal de los talleres al Ministerio de Defensa por necesidades bélicas.

Historias, en fin, de cuando el Paral·lel era un foco de la resistencia obrera, hasta que la ciudad pasó a manos de los vencedores.
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Fuentes:

Manel Aisa, AEP. “L’ efervèscencia social dels anys 20, Barcelona 1917-1923”

Solidaridad Obrera: “100 años de anarcosindicalismo”

Manel Risques, Centre d’Estudis de Montjüic: “Montjuïc i el seu entorn, 1936-1939: xerrades i itineraris”

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