“Yo lo considero esclavitud: una persona 24 horas a la disposición de otra” 

Rina Cerna vive en Barcelona desde hace 15 años y forma parte de la “Asociación Cultural Social Arte Culinario de Honduras y Amigos en Catalunya”, creada en el Poble Sec en 1998. Aunque el origen de la asociación fue recoger la tradición gastronómica de su país, hoy promueve actividades culturales para crear lazos, y se esfuerza por dar asesoría legal y formación diversa a una comunidad muy amplia. Empoderar a las mujeres que trabajan en el cuidado y en el servicio doméstico es uno de sus objetivos.

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¿Por qué te asociaste?
Por tener un poco el contacto con la gente de nuestro país y “ampliar” fronteras, como dicen. La necesidad de conocer el sitio donde estás, la gente y la cultura. No se trata de formar guetos, es decir, ser sólo hondureños, sino también de poder estar en un evento donde hay gente de Chile, de Catalunya… poder compartir y aprender.

¿La mayoría de las personas de la asociación son hondureñas?
Sí, pero ahora tenemos gente de varios países, algunos españoles que colaboran, muchos centroamericanos al no haber muchas asociaciones de Centroamérica.

¿Por qué una asociación identitaria?
Es útil porque a través de esa identificación puedes llegar a las personas. De tres años para acá por todo lo que ha habido en Honduras ha venido mucho hondureño. Hay un interés muy grande de las instituciones de aquí de que trabajemos con esa gente. Somos de las pocas asociaciones que todavía hacemos temas de acogida. Identificarte como hondureño es muy importante para poder prestar este servicio.

Entonces más que un tema cultural, es una cuestión…
De servicios, de decir que estamos aquí.

Y de los problemas de frontera que uno tiene cuando llega aquí.
Exactamente. También hacemos mucho el tema cultural a través de danza folclórica, pero no solo, sino decir que somos mucho más que el folclor: somos gastronomía, la cultura maya antes de que llegara Colón… Mucha gente sabe la capital, Tegucigalpa, sobre todo la gente mayor, pero no saben ni donde está Honduras. No perder nuestra identidad. Ahora estamos trabajando la formación laboral, hacemos cursos de catalán porque es el requisito número uno para el tema del arraigo para los papeles, cursos de geriatría, hostelería, cocina, inglés, informática…

¿Recibís a más mujeres que hombres?
Sí. Ya a nivel de estadísticas migratorias el 90-95% de las personas hondureñas que migran son mujeres. Al estar de manera irregular, trabajar es un poco más fácil porque una mujer puede trabajar en una casa y no estar tan expuesta.

¿Cómo son las condiciones del trabajo doméstico?
De semi-explotación. Nos hemos encontrado casos en que una persona tiene que trabajar de lunes a domingo, 24 horas al día, sin pagas ni fiestas. Últimamente, sobre todo cuando es cuidado de niños, se pide trabajar de martes a domingo y disponibilidad para viajar porque tienen vacaciones. Tú ni descansas, ni tienes vacaciones, ni te van a pagar más por haber viajado y trabajar esas horas de más. En muchos casos, cuando son personas que ya tienen el tiempo para regular su situación no se les quiere hacer un contrato, son despedidas sin finiquito, sin nada. Antes había muchísimo temor a denunciar este tipo de situaciones porque la gente decía “claro, yo estoy de manera irregular, me estoy exponiendo a que me hagan una carta de expulsión”.

¿Cuánto tiempo suelen soportar esas condiciones?
La gente que tiene documentos ya no trabaja así. Salvo que tenga mucha necesidad y tenga mucho tiempo buscando trabajo. Por lo general aguantan mucho tiempo las que están en situación irregular porque piensan que tendrán más posibilidades de que en un futuro les hagan la documentación porque la familia se ha acostumbrado a ellas. Pero a veces, ni así. Mínimo aguantan tres años, los que necesitan para regularizarse, con la esperanza de conseguir la oferta de trabajo.

Si tener documentos fuera más fácil, esto no pasaría, ¿no?
No pasaría. Hay explotación en todas las áreas de trabajo últimamente, porque son sueldos malos, trabajos precarios y todo eso… pero hay opciones. Lo otro yo lo considero esclavitud: una persona está 24 horas a la disposición de otra.

¿Y qué hace la asociación con este problema?
Sobre todo informar de que tú puedes denunciar este tipo de casos, que no te pueden despedir de un día para el otro. Tú no eres responsable de esa situación al 100% porque el que te emplea está defraudando hacienda y seguridad social, y tiene que asumir su responsabilidad. Ha costado convencer de que es difícil que te expulsen. En la mayoría de los casos se acaba regulando la situación, los empleadores se ven obligados a hacer contrato y a hacerse responsables de pagar la seguridad social. Las personas que emplean están empleando para que cuiden a sus seres queridos… Te puedes encontrar a gente muy buena a la hora del trato, que te quiere mucho, pero a la hora de pagar y de papeles… no se corresponde. Si tú me dices que valoras mi trabajo, estas son las cosas en las que se nota.

Este año ha habido una convocatoria de huelga internacional de mujeres, se habla aquí también de huelga de cuidados, la Vaga de Totes… ¿Crees que es posible que mujeres que trabajan en servicio doméstico hagan huelga?
No. Se convocaba un paro el día de la mujer, pero es muy difícil. Muy difícil. Parece que hablamos de dos mundos diferentes, las mujeres que pueden hacer huelga y las mujeres que trabajan en el trabajo doméstico y no pueden hacen huelga…

Sí, totalmente diferentes. ¿Qué les dirías a las feministas que están organizando un paro?
Más concienciación personal, que se haga visible, que el mensaje llegue. Un mensaje más para nosotras mismas. La sociedad ahora está con el tema del feminismo, pero si no empiezas a hacer conciencia desde uno, desde dentro, desde tu casa, desde la niña que tienes en tu casa es muy difícil que cuando
sean mayores puedan ver las cosas de forma diferente.

Que una mujer deje de limpiar para que lo haga otra no tiene mucho sentido.
Claro, eso es lo que digo yo. No es eso lo que buscamos.

Mucha gente se está viendo afectada por la turistificación del barrio ¿Os llegan casos a la asociación?
Ha habido casos de gente que toca renovar contrato, de presión para que marchen porque son pisos que interesa para el turismo, familias que vivían solas y ahora para llegar a pagar el piso tienen que alquilar una habitación o dos con todo lo que eso conlleva de adaptación a personas diferentes. Pisos que a veces no están en condiciones, sin gas natural ni ascensor, las ventanas que no cierran bien. El tema del turismo es tremendo. Nosotros sí que hemos conocido casos pero no tenemos cómo solucionarlos, los derivamos a Cáritas o servicios sociales…

¿Sabías que hay un Sindicat de barri y se está trabajando el tema de los alquileres?
¿Ah sí? Por eso es importante enlazar, saber qué están haciendo las demás entidades… poder cooperar.

¿Las personas que acuden a la asociación después entran a participar?
Sí, esto es una cadena. Funciona muchísimo el boca a boca. Es un trabajo que ha costado tiempo y esfuerzo…Hay profesores que se han implicado mucho… somos los únicos que hacemos los cursos los sábados de 4 a 8 de la tarde. Muchas mujeres vienen corriendo de trabajar en las casa porque es el único rato libre que tienen. Es un sacrificio, llegan cansadas pero están ahí.

¿Cuántas personas participáis en la asociación?
Activas somos unas 30 personas. A veces menos, depende.

¡Son muchas! Con lo que cuesta implicarse…
Nos ha costado también. A veces la gente se desanima….es mucha fuerza de voluntad. Si el domingo tenemos una actividad o hacemos algo en la plaza.. después de toda la semana trabajando… A mucha gente le falta conciencia,
implicarse….hay muchos desastres en el mundo, vale, pero ¿qué pasa en tu calle? Empieza por tu calle. ¿Qué situaciones veo en mi calle en las que yo pueda poner un granito de arena?

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